sábado, 12 de diciembre de 2009

Epigramas de Eduardo Mazo III

¿Dónde está amontonado

tanto tiempo perdido?


El día que el Everest cambie de sitio

comenzaré a tener en cuenta eso de que

la fe mueve montañas.


La inexistencia de la conciencia

provoca la ética.


Equidistante a la nada

está todo.


¡Por fin se que es la libertad…

pero no me dejan!


El sosiego de los débiles dura toda la vida.


¡Me gustaría abrir todas las cajas de seguridad

de los bancos!

Tranquilos… no dejaré mirar a los niños.


Todos morimos: ricos y pobres,

pero los pobres ensayamos más.


Hay gente tan estúpida que no lo sabe.


Lo único que no corrompe el dinero es el trueque.


Todos venimos de una simple eyaculación,

de un diminuto espermatozoide,

de un momento pasajero de ovulación.

Para disimular todo esto

nos creemos importantes y hasta poderosos.


Si la mediocridad se comiera

terminaríamos para siempre

con el hambre en el mundo.


Un intelectual es una persona que piensa

a costa de los demás.


Hay tan sólo dos caminos

para andar en esta vida.

Uno está lleno de piedras

que alguien desde el otro tira.


Democracia quiere decir en griego:

“gobierno del pueblo”

(pero en un griego muy, muy antiguo)


Si no nos apresuramos a hacer pronto

la revolución

estos condenados burgueses

nos van a cambiar las cadenas

por rayos láser.


Una de mis mas viejas fantasías

es enamorar a la mujer de un dictador

(Todas las formas de lucha valen)

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